El peritaje psiquiátrico es una evaluación realizada por un perito médico- psiquiatra, encargado del estudio y análisis del estado mental de una persona involucrada en un proceso judicial de cualquier índole con sospecha de su alteración psíquica. Tiene por objeto realizar una exploración especializada de las condiciones mentales de una persona, que ha sido ordenada por un agente de la justicia, con el objeto de asesorarle sobre ello, pudiendo actuar el perito a solicitud de una de las partes o del juez.

La finalidad de la pericia psiquiátrica varía en función del marco legislativo en que se realice, como por ejemplo:

  • a) Auxiliar al juez a quien ilustra sobre aspectos de la condición mental de un imputado en relación con el delito (imputabilidad, testimonio, peligrosidad)
  • b) Aportar los fundamentos científicos para el tratamiento judicial del enfermo mental. Es decir, en el campo penitenciario (pronóstico, medidas especiales y tratamientos)
  • c) Establecer la capacidad mental de una persona en el campo civil (inhabilitación, interdicción, capacidad testifical)
  • Establecer la capacidad mental de una personal en el campo laboral (enfermedad laboral, condiciones de trabajo)
  • d) En el campo penal, la función principal del peritaje psiquiátrico es la determinación de la presencia o ausencia de enfermedad mental, para establecer si tiene o no la capacidad de comprender lo ilícito de un hecho y de conducirse o no de acuerdo a esa comprensión.

Con frecuencia puede resultar necesario para el profesional contar con ayudas diagnósticas como la aplicación de pruebas psicológicas, neuropsicológicas o exámenes de neuro-imágenes y la revisión del historial clínico.

Al igual que otro tipo de pericias o testimonios, éste debe ser imparcial, realizado por un experto en su ciencia, no existiendo confidencialidad de los datos entregados por el evaluado para con la magistratura. Por último el informe pericial psiquiátrico no es vinculante, por lo que el juez no está obligado a acatar lo allí expresado.